Marchando Una de Actores, noticias

Marchando Una de Actores: ENEKO SAGARDOY

Eneko Sagardoy. Os recomiendo que no olvidéis este nombre. Por vuestro bien. Y es que va a ser uno de los nombres revelación de la temporada cinematográfica que empezamos y que promete quedarse mucho tiempo entre nosotros. Estos días está presentando ‘Handia’ de Jon Garaño y Aitor Arregi en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, y las críticas a su trabajo lo confirman: es una de las revelaciones del año.

Da vida a un gigante que vivió en el País Vasco en el siglo XVIII y que fue célebre por su gigantismo. Pero a Eneko este año también le veremos en ‘Errementari’ de Paul Urkijo, dando vida a un demonio; dándole la réplica a Karra Elejalde en ‘La higuera de los bastardos’ de Ana Murugarren y en la ópera prima ‘Cuando dejes de quererme’ de Igor Legarreta. Ahí es nada. Y para colmo, en cada una de sus palabras, desprende una pasión y amor por su profesión incalculable.

En serio, no se olviden de su nombre.

– Nombre:
Eneko Sagardoy

– Ciudad de origen:
Durango (Bizkaia)

 – Edad:
23 años

– Formación:
Karrika (Durango), Laboratorio Espiral (Santander), Laboratorio ADEL (Aulesti) y muchos cursos y muchos libros y mucho mirar

Decidí ser actriz cuando:
No recuerdo un día en el que dijera “voy a ser actor”. No significa que me pillara de sorpresa. De pequeño hacía pequeños teatros en el salón de mi casa, delante de mis padres y con la ayuda de mi hermano. En la escuela, me acuerdo que cuando era el recreo, tendría diez años, nos juntábamos algunos amigos para hacer pequeños números teatrales y disfrutaba mucho. En mi escuela (Kurutziaga Ikastola de Durango) era obligatoria la asignatura de teatro. Aprendíamos a andar en zancos, a hacer malabares, a actuar… un sueño. El pedagogo que dirige el proyecto, Joxe Martín Urrutia “Txotxe”, también dirige la compañía teatral Karrika que está en mi pueblo, Durango. Le pedí, junto a mi prima, a ver si podíamos entrar en el grupo y ahí aprendí lo esencial: el amor y el respeto al teatro y al arte y lo importante que es saber trabajar en grupo y escucharnos los unos a los otros. Y seguí y sigo, formándome, trabajando y desubriendo cosas que me fascinan de este oficio.

Volviendo un poco a la pregunta, no sé lo que significa realmente “ser actor”. Supongo que se trata de aquello de mirarnos, escucharnos, y contar historias. Eso lo hacía desde pequeño, no ha sido una decisión. He evolucionado y he tenido la oportunidad de aprender de mucha gente. Ahora lo hago o lo intento hacer con consciencia, conociendo cada vez más el lenguaje. Ahora me dirigen, me autoexigo, intento controlar mis nervios y hago esas cosas que nos hacemos. Pero creo que hay algo que se mantiene en mí de aquellos teatritos que hacía en la escuela. Es que todavía no sé cómo ha pasado todo esto.

Eneko Sagardoy en ‘Handia’

– Primera gran oportunidad:
Mi primer trabajo fue en la serie Goenkale (ETB) con 18 años. Fue una gran oportunidad porque me ví trabajando en eso en lo que hasta entonces hacía por intuición y diversión ¡y por necesidad! Fue una gran oportunidad para darme cuenta de que sí, de que algo me producía aquello, aquel mundo, aquellos compañeros que se dedicaban o intentaban dedicarse a ello. Todo eso me movió. La culpable fue Olatz Beobide, la directora de la serie. Cada vez que la veo me acuerdo de cómo empecé a trabajar con profesionales. Ver todo lo que ha pasado desde entonces me emociona mucho. Pero también fue una gran oportunidad empezar en el grupo de teatro de mi pueblo, en él hay actrices y actores que no se dedican a ello y otros que sí. Su manera de concebir el teatro y de luchar por conseguir vivir de ésto… la oportunidad de ver e intentar entender eso cuando tienes 15 años, me parece la mayor oportunidad del mundo. En cuanto a exposición y dimensión, está claro que ‘Handia’ es un acontecimiento muy importante en mi carrera y también en mi vida, sobretodo en mi vida, independientemente de lo que me traiga profesionalmente. Estoy muy contento.

– ¿Dónde te hemos visto?:
Mis últimos trabajos han sido las obras teatrales “¿Por qué, Jamil?” escrita por Patxo Tellería y dirigida por él y por Jokin Oregi y “Último tren a Treblinka” escrita también por Patxo y dirigida por Mireia Gabilondo.

– Papel soñado: 
Me encantaría hacer algo como lo que hizo Denis Lavant en “Holy Motors” de Leos Carax. Me hubiera encantado hacer alguno de los jóvenes de “Funny Games” de Haneke. O encarnar a Emily Dickinson, como lo hizo Cynthia Nixon tan brillantemente en “A quiet passion” de Terence Davies,  me pareció un pesonaje tan difícil de interpretar… Si miro a los clásicos, personajes como Hamlet o Segismundo me hipnotizan… me parecen personajes que se enfrentan a conflictos tan profundos y primarios, hablan con tanta claridad y precisión -aún en momentos de confusión-.

En cuanto al código de interpretación, disfruto mucho tanto con los personajes de movimientos mínimos y contenidos, como con los expansivos. También creo que depende mucho del director que un personaje aparentemente vacío se llene y te sorprenda y por supuesto, también del resto del elenco. Un personaje, por sí mismo, por características físicas o mentales peculiares puede resultar interesante, puedes soñar en hacerlo, como el gigante que hago en “Handia” o como el demonio que he podido hacer en “Errementari” de Paul Urkijo. Pero si no hay un guionista y un director que te den materia prima y te guién, serán personajes soñadísimos, pero correrían el peligro de quedarse en esa cáscara o de dispararse o de, incluso, perder el interés.

A priori, haría todos los personajes que me ofrezcan. Pero en gran parte depende de quién te ayude a mover los hilos. Y de la historia en la que se encuentre envuelto el personaje, claro. Por eso tengo más directores soñados que personajes soñados, por las actuaciones que ofrecen sus películas. Michael Haneke, Leos Carax, Yorgos Lanthimos, Lars Von Trier… más cerca también… Carlos Vermut, Jonás Trueba… las recién descubiertas Nely Reguera y Carla Simon… los directores de “Handia” eran directores soñados, sin duda. Todos ellos muestran personajes complejos y dirigidos, en mi opinión, brillantemente (la mayoría de veces).

Eneko Sagardoy en ‘Handia’

– ¿Teatro, cine o tele?
Todo. Según el proyecto. El cine me gusta mucho y cada vez más como actor y como espectador. Creo que voy educándome por los directores y profesionales con los que trabajo. Evidentemente, está muchísimo mejor pagado que el teatro y en cuanto a fechas es un lujo que un proyecto te exiga tres meses de trabajo intenso y luego lo puedas olvidar hasta el estreno. Además eso queda para siempre.

El teatro me exige mucha más energía, pero me siento tan completo… la escena está viva, y eso que pasa en un teatro me parece un acontecimiento único para el espectador que vaya. Eso que ven, siempre se ofrecerá de diferente manera… porque el público cambia, el espacio cambia, y los actores varían dependiendo del día que tengas, por mucho que intentes seguir una ruta emocional y física establecida. Pero hay algo que está fuera de control en cada función, lo digo en el buen sentido. El proyecto teatral siempre se estira más, siempre hay funciones sueltas de una obra tras cuatro meses de parón. Eso siempre cuesta y da vértigo… pero a mí es lo que me atrapa.

En televisión me tiene que interesar mucho el proyecto (o tengo que tener necesidad económica de trabajar) para hacerlo. El ritmo es vertiginoso y me parece que todo se cuida menos. Es verdad que cada vez van saliendo proyectos más interesantes y los límites del cine y la televisión cada vez son más difusos -en cuanto a la calidad y la duración de algunos episodios-.

– ¿Hollywood?
Es que ni me imagino lo que puede ser aquello. Estoy seguro de que alucinaría. Hay películas increíbles que vienen de allí. Pero también de Argentina y de Grecia y de Polonia. No son hiper industrias, pero ¿y qué? Si me interesa el proyecto, me da igual de dónde venga. Una vez, estaba en un hotel de Vitoria, en un rodaje, y la recepcionista me preguntó “¿tú has hecho cosas, así, importantes o solo has trabajado con productoras vascas?”. A veces miramos y aspiramos mucho a lo de fuera. Está bien, ahí también está el aprendizaje. Pero parece que si haces algo con un poco de repercusión, lo próximo es dar el salto a Madrid. Y el gran salto es el de Hollywood. No entiendo ese esquema así.

¿A qué cualidad nos referimos cuando decimos “el salto”? ¿A cuánta gente te va a ver? ¿Al dinero que vas a ganar? ¿A lo lejos que vayas a estar de casa? Todo me parece mucho más complejo y simple al mismo tiempo: ¿quiero dedicar mi tiempo y mi trabajo a esta creación? ¿De verdad creo en esto que se está contando, me aporta algo como actor? ¿Y como persona? Y como espectador, ¿me aportaría? Esas preguntas me gustan mucho. Habrá épocas en las que tendrás que trabajar en lo que venga, si es que viene. Pero si tengo opción, siempre intento pensar en esas claves. Estaré feliz si puedo seguir contando historias… sean en español, en euskera, en inglés o en kurdo. Que tendría que aprender kurdo, pero bueno.

– ¿Qué tipo de historias te gustaría contar, ver?
Pues creo que me gustaría ver las mismas que las que quiero contar. Cuando veo algo, si me ha gustado o no me ha gustado no me importa tanto… me parece que hay algo más allá. Símbolos, bandas sonoras, sensaciones, diálogos sueltos, imágenes, que te pueden acompañar para siempre… eso me parece muy emocionante. Que me ralentice la vida un poco, en el buen sentido. Aburrirme lo llevo mal porque me duermo muy fácil en cualquier sitio. Pero cuando veo algo que describe alguna sensación que he tenido, que no he sabido ponerle nombre o imagen, y lo veo sobre la escena o en pantalla… ¡eso es una barbaridad!

El arte me gusta sentirlo como una pausa, para identificar pensamientos que en el día a día son invisibles o que no nos paramos a analizarlos. Eso no quiere decir que tenga que ser una cosa súper transcendental, contemplativa y densa. Salir de ver algo y que continúe la obra, que hablemos, que discutamos, pero algo. Temas que me interesen más, tanto para contar como para ver, son a día de hoy, la identidad, la muerte y la soledad… la belleza y la locura también… creo que están unidos todos ellos y siempre presentes.

Por otra parte, la familia o los espacios cerrados siempre me parecen espejos muy sugerentes… “Kynodontas” de Yorgos Lanthimos es un claro referente para mí, en cuanto a la temática, pero también en cuanto a las interpretaciones y en cuanto a la dirección. Ese estilo de cine que tanto cuida lo que no se cuenta, o el plano poético… buf… No sé… hoy te digo que me han gustado mucho un “Estiu 1993” de Carla Simón o un “Paterson” de Jarmusch o “Little men” de Ira Sachs… Son muy luminosas. Pero también me inspiran mucho historias del tipo de “The Salesman” de Asghar Farhadi o “Force majeur” de Ruben Östlund. ¡Y “Handia”! ¡Es que estoy feliz! Es que creo que en esa película se me han juntado tantas cosas que me gustan y me emocionan a la hora de trabajar y de ver películas… No sé… y estas son del último año… no sé si tienen que ver algo entre ellas, seguro que sí. Pero si me han gustado al verlas, seguro que me gustaría contarlas. Si alguien las ha visto, a lo mejor me aclara que tipo de historias quiero contar.

Sí me gusta que, por encima de todo, me entretenga. Sigo llendo al cine a aprender el oficio, a analizar, a comparar… pero sigo llendo al cine también el día anterior a un día difícil, para abstraerme de mi vida, para olvidarme. Ya lo hacía mi padre cuando era joven, iba al cine el día anterior a tener examen. Pero es que sí: tiene que entretenerme… las pelis que te he nombrado, todas me entretuvieron, aún siendo tan diferentes entre ellas. Quiero flipar y sorprenderme… Como dice un amigo, no hay que mezclar “entretener” y “distraer”. Lo primero me parece muy importante; lo segundo muy peligroso.

– Futuros proyectos:
Este año estreno aparte de “Handia”, “Errementari”, dirigido por Paul Urkijo y producido por Álex de la Iglesia, que estará en Sección Oficial del Festival de Sitges y en cines muy pronto, en el que hago de demonio y me divertí mucho creándolo, me volví loco. También tengo pendientes de estreno “La higuera de los bastardos” de Ana Murugarren y “Cuando dejes de quererme” de Igor Legarreta. En teatro estreno “Obabakoak” dirigido por Calixto Bieito en el Teatro Arriaga de Bilbao y en el Teatre Lliure de Barcelona en octubre. Y en noviembre estreno junto a Miren Gaztañaga “Heriotza Bikoitza” dirigida por Jon Ander Alonso, que es una pieza teatral-audiovisual.

– ¿Qué es para tí la Catarsis?
La Catarsis es como un estornudo mental y corporal, todo a la vez.

– Di lo que siempre quisiste decir y nunca te dejaron:
Tengo un hermano gemelo idéntico, creedle cuando os dice que no es yo.

– Autobiogafía en tres lineas:
Nací un 17 de enero de 1994. He hecho muchas cosas y otras no. A veces estoy contento otras no. Y me parece muy difícil hacer esto de la autobiografía. Que os animo a que veáis “Handia”, que tiene buena pinta.

5 comentarios en “Marchando Una de Actores: ENEKO SAGARDOY”

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